top of page
Terapia Breve
¿Qué es la Terapia Breve?
La terapia breve es una modalidad de trabajo clínico enfocada en atender un malestar psicológico específico en un periodo acotado de tiempo. El proceso se centra en un tema principal, con objetivos claros y un encuadre definido desde el inicio.
A diferencia de otros procesos terapéuticos de mayor duración, la terapia breve busca intervenir de manera focalizada, trabajando sobre aquello que actualmente genera mayor dificultad, para reducir el malestar y recuperar funcionalidad en la vida cotidiana.

¿Cómo se trabaja en terapia breve?
El trabajo terapéutico se organiza alrededor de un solo eje a la vez. Esto permite identificar patrones que no están siendo eficaces y desarrollar estrategias más útiles para afrontar la situación actual.
Es un proceso activo, en el que terapeuta y paciente colaboran de manera constante, revisando avances y ajustando el trabajo conforme se avanza.
La participación del paciente es importante, pero siempre se cuida que el ritmo sea realista y acorde a sus posibilidades.
Bellak (2000) menciona que la Psicoterapia Breve se enfoca en lo que se ha aprendido de manera no eficiente y que requiere desaprenderse y generar nuevos modos más eficaces.
El trabajo es completamente focalizado, es decir, se trabaja únicamente con un punto a la vez, para poder generar y aprender las estrategias con sus respectivas herramientas y lograr el objetivo terapéutico planteado.


¿En qué casos puede ser recomendable?
La terapia breve puede ser adecuada cuando el malestar:
-
Es relativamente reciente (aproximadamente de uno a tres meses).
-
No se ha complicado con otros trastornos o condiciones clínicas.
-
Puede delimitarse con claridad en un tema central.
Algunas situaciones que pueden trabajarse desde este enfoque son:
-
Ansiedad y ansiedad generalizada.
-
Ataques de pánico.
-
Fobias.
-
Manejo del estrés.
-
Insomnio y dificultades del sueño.
-
Manejo del enojo y la irritabilidad.
-
Dificultad para la toma de decisiones.
-
Aprendizaje de límites personales.
¿Qué beneficios ofrece este enfoque?
Al tratarse de un proceso acotado, la terapia breve puede ayudar a reducir la sensación de incertidumbre y desorganización con la que muchas personas llegan a consulta. Favorece una recuperación más rápida de la sensación de competencia personal y de la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas.
Además, al implicar menos sesiones, suele representar un menor costo de tiempo y recursos, sin perder profundidad en el trabajo clínico cuando está bien indicada.
Beyebach (2014) nos menciona que acortar el número de sesiones permite que el paciente recupere antes su competencia personal, que restablezca antes su capacidad de funcionar de forma independiente, recobre su eficacia en la resolución de problemas, con nuevas herramientas obtenidas en el proceso terapéutico. Considerando lo anterior desde el punto en cómo suele llegar el paciente a la consulta, sintiéndose desmoralizado por sus problemas, entonces acortamos la incertidumbre y angustia innecesaria.

Duración del proceso
La terapia breve suele tener una duración aproximada de 9 a 12 sesiones, con una frecuencia semanal.
No obstante, cada caso se revisa de manera individual para valorar si esta modalidad es la más adecuada o si se requiere otro tipo de proceso terapéutico.
Bibliografía
-
Bellak, L. (2000). Manual de Psicoterapia breve, intensiva y de urgencia. (2da. ed.) México: Manual Moderno.
-
Beyebach, M. (2014). 24 ideas para una Psicoterapia Breve. (2da. ed.) Barcelona: Herder
bottom of page